Editorial

Posted by Zona Crónica on 15:24

Costa Rica: ¿Cronopio cronopio?

Paréntesis. Julio Cortázar creó a los Cronopios, que eran seres en los que basó su libro “Historias de Cronopios y Famas” y que nunca dicen nada que no sea “cronopio, cronopio” hasta no saber que sus palabras son las que convienen. Fin del paréntesis.

Acto Primero. La política del país se mueve con unas manitas pequeñas, estas entrelazan unos hilos y juguetean con el muñeco. Lo muestran, lo prometen, lo hacen descalzo y labrador para que lo creamos igual y luego nos piden que les votemos.

Hace algunos meses vimos un artículo de la revista poder. En la que el famoso (¿cómo decirle de otra forma?) ex presidente de la república Oscar Arias se refería a la presidenta electa Laura Chinchilla en términos de “gelatinosa, blandengue” y que era una malagradecida pues era Presidenta gracias a que él la propuso.

Este tipo de comentarios de le élite política costarricense nos muestran que, separando la falta de modestia de algunos, hay un círculo pequeño de personas que se creen en la capacidad de quitar y poner a su antojo a los representantes de los puestos públicos. Una declaración de esa índole viniendo de Rohrmoser nos muestra que tal vez nos engañamos un poco cuando pensamos en que votamos para elegir a nuestros representantes, o que todavía tenemos el derecho de que nuestra opinión se cuente.

¿Será que Arias será uno más de los ticos que no sabemos manejar nuestra lengua y nuestras palabras? ¿Será que el premio que lo hace (según cree él) diferente a nosotros le da la potestad para abrir la boca de ese tamaño?

Acto dos. Hay una elección en un monopolio-ciudad. Unas declaraciones arrojan al fuego supuestas verdades ocultas. De nuevo nos damos cuenta que los títeres se siguen moviendo frente a nuestras narices y no los vemos.

Esta vez es Johnny Araya y Oscar López, pero podría ser cualquiera. El hecho de que permitamos como sociedad que entre dos funcionarios públicos se manden ese tipo de contestaciones es inaceptable. Debemos pensar que como sociedad no podemos estar dejando que nuestros funcionarios, nuestros por elección, se enreden en juegos que no llevan a nada productivo y que dañan la imagen del país.

Hace un tiempo de igual forma las elecciones municipales dejaron en claro que algunas de las personas que se hacen elegir para los puestos de alcaldes o regidores no cumplen con los requisitos mínimos o tienen expedientes judiciales y procesos en sus contras. ¿Será que somos una sociedad de oídos sordos a los mismos cantos de siempre? ¿será que dejaremos que todo lo que pasa siga pasando sin hacer nada? 

Costarricenses, es momento de cambiar la forma en que vemos las cosas, de decidir por nuestros medios quién sí y quién no puede gobernarnos y dejar de lado el miedo que nos entra cuando nos hablan de temas incómodos. Pues está demostrado que las personas que ponemos a responder muchas veces no son las idóneas para el encargo. Debemos dejar que otros nos muevan los hilos que manejan la política de nuestro país en ese juego de dires y diretes que no nos llevan a nada productivo. ¿O será que la próxima vez que nos lleguen a preguntar deberíamos mejor responder con un: “cronopio, cronopio”?

Tercer Acto.(Extracto de “Alegría del cronopio” – Julio Cortázar)


-Afuera llueve –dice el cronopio-. Todo el cielo.

-No te preocupes –dice fama-. Iremos en mi automóvil. Para proteger los hilos

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