Una definición de ejército es también: “Grupo numeroso de personas organizadas o agrupadas para un fin”. Puede que este fin sea darle techo a los que no tienen, crear con nuestras manos felicidad, dar apoyo, y darnos un poco nosotros mismos. El o los medios, pueden ser agotadores y a veces desesperantes, pero el fin los justifica ¿no? .ZC.
Por dos días Costa Rica tuvo ejército. Uniformados de rojo y armados con alcancías de madera en forma de casa, miles de jóvenes tomaron como campo de batalla las carreteras, semáforos y esquinas del país con un solo objetivo, luchar contra la pobreza extrema, un viejo pero fuerte enemigo.
Hace tres años nuestro país es participe de una recolecta que se realiza a nivel latinoamericano y lleva el nombre de "1 rojo x 1 techo". A pesar de los resultados satisfactorios a la hora de la cuenta final, las vivencias del pelotón rojo son un ejemplo más que ilustra la desconfianza de los ticos hacia el gobierno, lo cual, perjudica la generosa acción de los "techeros".
Con la intención de involucrar a la sociedad en la noble causa de colaborar con "cualquier monedita" en beneficio de los desamparados, los voluntarios de la organización, Un techo para mi país, asomaban las alcancías a las ventanas de los carros para pedir una contribución. Mas este acto dejó de ser tan frágil y de peticiones inocentes se tuvo que pasar a las suplicas.
Una casita de madera aparece en la abertura de un vehículo seguida de una cara sonriente y sonrojada, no por vergüenza sino por el quemante sol del medio día. Con la esperanza de recibir ayuda, el joven de rojo contempla como la ventana del carro sube lentamente y se va viendo reflejado en lo que se convertiría en su obstáculo más frecuente ¡Egoísta! Sí, eso abundaba en la mente de los voluntarios.
"Buenos días, ¿desea colaborar con un techo para mi país?... ¡Hola! Buenos días... buenos días..." la más poderosa arma del oponente, ignorar ¿Por qué los trataban como ladrones? La respuesta llegaría disfrazada de un hombre mayor a quien le faltaban 1 o 2 dientes "¿Esta organización es del gobierno?" la contestación de un joven fue negativa, a lo que el sujeto concluyó "¡Ah bueno! Es que si no, de fijo, se roban la plata".
Desde ese momento, antes de pedir una cooperación, lo primero que brotaba de los labios del ejército rojo fueron palabras que explicaban la procedencia del organismo y su misión. En un día se logró recaudar en lo que el anterior se gastó en sudor y ampollas en los pies.
En medio del sol, recuerdo un momento en el que se consiguió "soltar el codo" de los conductores y el afán de los rojos se hizo notar en alcancías llenas. Pero no podía faltar una situación de pasmo, un carro negro con dos banderas de Costa Rica en sus extremos paró al frente de un grupo de asistentes de los pobres, era el presidente de entonces don Óscar Arias. ¿1 rojo? ¿¢10.000? ¿¢20.000? ¿Cuántos millones iría a donar la máxima autoridad del momento? La ventana del pomposo carro bajó, del interior del vehículo emergió un dedo pulgar hacia arriba haciendo señal de aprobación, los voluntarios estaban listos para reaccionar ante la ofrenda del mandatario. Sin embargo, la ventana volvió a subir y el carro siguió su camino ¿será que don Óscar creyó que era una campaña de una institución gubernamental y no arriesgo su dinero por miedo a un robo?
Yo estuve ahí, frenada por vidrios y sorprendida por el generoso dedo del ex presidente. He sido parte del ejército rojo en dos ocasiones y puedo asegurar que el pueblo costarricense es solidario. No obstante, es desagradable concluir que para ganar la batalla contra la pobreza, Un techo para mi país tenga que adherir a sus camisas el logo "trabajamos para el país pero no para el gobierno". Es indispensable que la autoridad estatal se tire a la calle para contribuir con sus escondidas armas de sinceridad y transparencia a la colecta "1 rojo x 1 techo" y nos ayude a conseguir el triunfo del ejército rojo.






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